SAN JORGE
PATRONO

Protector de la ciudad de Durango desde 1749.

La figura de San Jorge de Capadocia, cuya existencia se sitúa en el siglo III d.C., constituye uno de los pilares de la hagiografía cristiana. Según la tradición, Jorge fue un militar y cónsul romano que salvó a un reino del asedio de una bestia devoradora, rescatando en el proceso a la princesa y propiciando el bautismo masivo de los habitantes tras su victoria. Su trayectoria culminó con el martirio bajo el mandato del emperador Maximiano y Diocleciano, debido a su firme conversión al cristianismo. Sus reliquias, de gran valor devocional, fueron trasladadas posteriormente a la actual Estambul.
En el contexto novohispano y posteriormente mexicano, la Catedral de Durango se erige como el centro de veneración a este santo con mayor relevancia en el continente americano. Las imágenes que resguarda el recinto fueron encargadas específicamente para su consagración patronal con motivo del alto índice de mortandad de niños por picaduras de alacrán, siendo llevada acabo su consagración por el Obispo Pedro Anselmo Sánchez de Tagle el 23 de abril de 1749.
A finales del siglo XVIII, el ábside de la Catedral estuvo presidido por una estructura de madera tallada, denominada históricamente como el altar del monumento. No obstante, la fisonomía del espacio litúrgico sufrió una transformación significativa durante el episcopado de Monseñor Antonio López Aviña el 23 de abril del año de 1990.
En este periodo, se proyectó y edificó el actual baldaquino de talla en cantera. Esta obra destaca por su rigor geométrico y compositivo, caracterizada por:
• Base: Un pedestal de planta octagonal que eleva la estructura.
• Cuerpo: Un alzado períptero conformado por columnas compuestas.
• Remate: Una bóveda que corona el conjunto, integrando la arquitectura pétrea con la función sacra del altar.
Y los Mártires de la Arquidiócesis de Durango


Arte presente en el altar de San Jorge